Revolución de Mayo - 1810


Con Viamonte al frente del movimiento, "esa misma noche venía Cisneros abajo".
(Martín Rodríguez en sus Memorias.)

“¿Se acuerda Usted que mis respuestas fueron siempre no es tiempo, y lo que se hace fuera de él no sale bien? ¿se acuerda Usted que el 20 de Mayo me llamó Usted de San Isidro mostrándome los papeles publicos y proclamas que el mismo Cisneros dio a luz; dixe á Usted ya es tiempo y manos á la obra?
(Carta de Saavedra a Viamonte, 1811.)

 

En sus memorias dice Saavedra: “Yo me hallaba en ese día [18 de mayo] en el pueblo de San Isidro; don Juan José Viamonte, sargento mayor que era de mi cuerpo, me escribió diciendo era preciso regresase a la ciudad sin demora, porque había novedades en consecuencia”.
Cabildo de Buenos AiresCarlos A. Pueyrredón, citando las memorias de Rodríguez, señala que: “En cuanto se supo en Buenos Aires que los franceses se habían apoderado de Sevilla, dice don Martín Rodríguez en sus Memorias, fueron a su casa Vieytes, Rodríguez Peña, Francisco Paso y Agustín Donado, y recordando que Saavedra les había prometido bajo palabra de honor que en esa oportunidad podrían contar con él, propuso a sus visitantes mandarle llamar y exigirle su cumplimiento. No se le encontró en su casa, por estar ausente en el campo, lo mismo ocurrió con Castelli. Resolvieron entonces llamar a don Juan José Viamonte, sargento mayor e instructor de los tres batallones de Patricios, por tener mucho prestigio en ese cuerpo, con el fin de que se pusiera al frente –y esa misma noche venía Cisneros abajo-. Vino Viamonte y le propusimos nuestra idea, pero él se negó diciendo que no estando Saavedra nada se podía hacer; que si queríamos nos daría un mozo para que fuese a la chacra en que estaba, con una carta nuestra mandándolo llamar”.

Dice Alonso Piñeiro que: “… lo que surge de estas memorias con mayor vehemencia es el hecho sensacional, de que Juan José Viamonte había sido elegido jefe del movimiento. Ausente Saavedra, Viamonte resultaba autoridad natural…”, continúa diciendo que: “Saavedra, al llegar a Buenos Aires, se dirigió a la casa de Viamonte, encontrando allí un grupo de oficiales. Viamonte le preguntó: ¿Aún dirá usted que no es tiempo?, y una vez enterado de los últimos sucesos, pudo responder: Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder una sola hora”.
Brigadier General D. Cornelio SaavedraGracias al apoyo prestado por el Regimiento de Patricios a la causa patriota, el virrey Cisneros se ve obligado a convocar el cabildo abierto que se celebró el 22 de mayo de 1810.

En el cabildo abierto del 22 de mayo, que convocó a “la más principal y sana parte del vecindario” para expresar la voluntad popular y acordar las medidas más oportunas para asegurar la suerte del país; Viamonte emitió su voto adhiriendo el voto del general español don Pascual Ruiz Huidobro: “Que debía cesar la autoridad del Excelentísimo Señor Virrey y reasumirla el Excelentísimo Cabildo como representante del pueblo, para ejercerla interin forme un gobierno provisorio dependiente de la legítima representación que haya en la Península de la soberanía de nuestro augusto y amado monarca el señor don Fernando VII, fundando esta opinión en los datos que de palabra ha manifestado el Excelentísimo Cabildo”.

“Cuando los regidores creyeron cumplir la tarea que se les había encomendado el 22 de mayo – dice Ambrosio Carranza- nombrando una Junta presidida por Cisneros, Viamonte se une a Belgrano, Vieytes, Balcarce, etc., para rechazar esa Junta y proponer otra en su reemplazo presidida por su amigo Saavedra, y la idea triunfa al fin el 25 de mayo de 1810.
Una nueva época gloriosa comienza para Viamonte, como para muchos argentinos, con la constitución de la Primera Junta. Pero también suena para su vida, como para la de muchos de sus compañeros, la hora de las luchas fraticidas, de la ingratitud, la prisión y el destierro”.