Batalla de Huaqui - Parte de Viamonte a Balcarce

 

En la mañana del 20 del pasado fui atacado pr. tres columnas Enemigas qe. ocupaban la derecha, isquierda, y sentro de la Sierra de Bila Bila de qe. estaban apoderados anteriormaute, de esta novedad dí a V. S. parte inmediatamente con mi Ayudte. de Campo D. Apolinario Saravia, haviendo yá dispuesto qe. él comandante de Guerrillas él Capitan D. Mig1. Araus, operase con las detalladas ál efecto; mandando ál 3r. Gefe el Sr. Dn. Eustoquio Diaz Veles, saliese con su division ál llano siguiéndolo yó con el primer Batallon de mi Regimiento, y dejando el segundo á la orden del Sargento Mayor D. Matias Balbastro, á la boca de la Quebrada pa. impedir pudiese ser flanqueada mi Batalla, pues ál regresar mi dicho Ayudte. Saravia me dijo benia pr. ella una columna como de dos mil hombres, consultando en esta operacn. él auxilio reciproco pues solo distabamos quatro ó cinco quadras.

La columna derecha Enemiga muy supor. a mi Batalla allandose en tiro sufrio los fuegos de Artilleria bien dírigidos pr el 3r Gefe y él comandte. de élla D. Felipe Pereyra Lucena qe. abanzaron intrepidamte. con los dos Obuces y algunos cañones bien sostenidos, aquellos fuegos treparon, y ganaron la quebrada contigua á la de la cituacion de mi Campamento donde se empeño la mas visarra accion que se sostuvo aumentando en quanto me fué posible la fuerza de las alturas, de que resultó un combate obstinado de mas de cinco oras. Las dos culebrinas de a dos que operaban en las Guerrillas se inutilizaron á los primeros tiros, igual desgracia tuvimos con un cañon de aquatro de Batalla, y uno de los obuces: Este suceso, la enorme desigualdad de fuerzas, el haver sido atacado inopinadamte. contra todas nuestras esperan- sas, la dificultad de trepar los Cerros cuyo camino hera de practica al enemigo, todo concurrio á no poderse sostener pr. mas Tpo la accion de que resultó la retirada del Señor Diaz Veles, él comandte. Pereyra (herido mortalmte) y Tropas de operacion en las alturas. Como la Batalla estava dominada de los fuegos de las alturas, me fué necesario retirarme. Este movimiento con la incorporacion de las tropas qe. havian operado en los Cerros causó aquella confucion necesaria en esos momentos, y aprovechandose de élla los oficiales qe comprende la relacn qe acompaño, huieron cobardemente hasta Jesus de Machaca llebandose mas de 500 hombres sin qe los estimulase a bolver á la acción él bernos muy luego en la Pampa formados en Batalla. A mas de media tarde vino el Señor Ribero con la division de Caballeria de Cochabamba, que habia estado divertida con el ruido de nuestros fuegos. Toda la mañana a su vista, los enemigos que estaban reunidos en la boca de la Quebrada mucho Tiempo antes ganaron el Cerro ál que tambien suvió el Señor Ribero pero la noche impidio toda operacion. Cerrada esta, nos retiramos á Jesus de Machaca, savida ya la suerte desgraciada de Guaqui, y en élla, y los siguientes dias se dispersaron las Tropas y oficiales en los tros qe V. S há presenciado, apoderandosé de los hombres un terror extraordinario cuyo origen aun no hé podido comprender. La pérdida en la accion la jusgue de 50 hombres. Entre los muertos son de la mayor concideracn la del comandante de Artilleria y el capitan de Usares de la Paz.

Dn Bernardo Velez. Entre los heridos lo son levemente él teniente de Artillería Dn Fran°° Villanueba, el Subteniente agregado á mi Regimiento Dn. José Maria de la Corte, y el Sargento de Artillería graduado de Subteniente Dn Juan Luna y contuso él Capitan de Granaderos de Chuquisaca Dn Joaquin Lemoyne. El 21 me puse en marcha retrogada hasta Calamarca, donde llegue la Madrugada del 24 pr no haverme sido posible mantenerme en Biacha, como pensé pr. no haverme sido posible hacer reunion alguna. Como htá esta fecha aun no havia savido él destino de V. S. ni del Exmo Señor Representante determiné dár parte el superior Govno de lo susedido, y lo hise con extraordinario que condujo él capitan de mi Regimiento Dn Pedro Pablo Gorostigua, encargado de orientar del todo pues practicamente lo havia nresenciado.

En él mismo dia supe que la ciudad de la Páz, en insurreccion, los Indios havian muerto, al Colegua Marquez de Sn. Felipe, y aun Europeo, y apricionado á los demás de esta nacion; para evitar estos males de acuerdo con el Señor Presidente de la Junta Pro vl. Dn. Domingo Tristan, y él colega Dr. Astete, que estaba en aquel punto, determiné pasar con la poca gente qp. tenia á la dicha Ciudad, y lo verifique él 25, resultando de esta afortunada determínación él bien de tranquilidad qe. luego se estableció; siendo muy reparable la conductii de los Colegas, Landaveri y Baldes, qe. havian profugado lo mismo qe. la mayor parte del cuerpo Municipal dejando asefalo el Govno. y sugeta aquella Poblacion á los terrores de) desempeño de la Popularidad ya en fermentacion. En ella me mantuve hasta él 29 en que saviendo la aproximacion de los Enemigos, y intimacion á la Ciudad, determiné salir con las Tropas que tenia, pues sin energía alguna aquella multitud de havitantes solo trataban de abandonar la ciudad cuya concerbacion no tenia fuerzas con qe. mantener.

Los dias siguientes hasta el 4. del corrte. en qe. me incorporé á V. S. en el punto de Oruro no hubo novedad alguna cuyo conocimiento hé dado á V. S. de palabra en dho. punto.—

Como nunca hay un motibo mas real pa. graduar la importancia de los hombres qe. en los momentos de adversidad, así es que no puedo dejar de recomendar á V. S. la constancia, sufrimiento, y distinguida conducta de la oficialidad de Pardos y Morenos lo mismo qe. la muy brillante del Capitan de mi Regimiento Dn. Miguel Araus pa. qe. tenga á bien elebarla al Superior Govno.

—Dios gue. á V S. ms. as. Quartel Gral. de la Plata 18 de Julio de 1811

—Juan José Viamonte.

—Señor Gral en Xefe Dn. Ant°. Gonz. Balcarce.

—Es copia. Balcarce.