2ª Invasión inglesa

 

Viamonte “…tuvo, sin disputa, la principal parte en la victoria del 5 de julio…”
(Liniers a Fernando VII, 1º de julio de 1809.)



Regimiento de infantería de PatriciosLuego de su actuación en el Buceo, Viamonte regresa a Buenos Aires para participar en su defensa, siéndole conferida la sargentía mayor del Regimiento de Patricios, por pedido de los jefes y oficiales de dicho cuerpo.
El Regimiento de Patricios era un cuerpo de voluntarios, compuesto por tres batallones y 1200 hombres. Viamonte dirá en su carta al rey “Es difícil compendiar lo asiduo e ímprobo de mis trabajos en el nuevo encargo, pero si es sabido cuántas dificultades presenta la organización de una tropa colecticia, unida tan solo de principios de patriotismo, destituida de un código que fije su régimen; en una palabra lo escabroso que es llevar a su perfección un cuerpo de esta clase, bastará decir que el Regimiento Patrio es desde aquella época un modelo de subordinación y pericia, para formar una idea de mis afanes, pero no es ésta la satisfacción única que ellos me han dejado”.

Sir John WhitelockeEl Tte. General Sir John Whitelocke, que había sido nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas británicas en el teatro de operaciones del Río de la Plata, había llegado a Montevideo el 10 de mayo con una expedición de refuerzo de 1630 hombres; allí había unido sus fuerzas a las tropas del general Sir Samuel Auchmuty y a las del general Craufurd, con el objeto de atacar Buenos Aires y someter el virrreinato “a la autoridad de Su Majestad”.

El 28 de junio las fuerzas invasoras desembarcaron con un contingente de aproximadamente 8000 hombres y 18 cañones en la Ensenada de Barragán, marchando en su avance hacia la capital.
Liniers salió tres días después a su encuentro en los Corrales de Miserere, fracasando en su intento de detener a las fuerzas invasoras fuera de la ciudad. No quedó más recurso que fortificar y preparar la capital para su defensa.

Las cuatro primeras noches de julio la ciudad fue iluminada por orden de Liniers; dice Vicente Fidel López -en su “Refutación a las comprobaciones históricas sobre la Historia de Belgrano”- que “…El punto en que el jefe inglés veía extinguirse las lámparas nocturnas estaba defendido por los patricios. No eran seguramente los peones del Cabildo los que habían alimentado durante cuatro noches aquellas luces. Era la previsión del valiente y experto Mayor don Juan José Viamonte y de sus soldados, que, como ya se ha visto, no necesitaron para nada de don Martín de Alzaga ni de sus empleados para hacer inexpugnable el Colegio de San Carlos, en cuyos muros la juventud de los últimos años del otro siglo supo ilustrarse y batirse con honor”.

Sir Dennis PackEn la jornada del día 5, distribuidos en los lugares estratégicos de la ciudad, todos los puntos defendidos por los patricios se sostuvieron con valor, cubriéndose estos de gloria.
Viamonte, custodiaba con 200 patricios el Colegio Real de San Carlos, porque creía en que su defensa era indispensable ya que desde sus altos se dominaban todos los puntos y azoteas circundantes.
Una columna inglesa al mando del coronel Sir Dennis Pack, avanzando por la calle del Correo atacó el enclave defendido por Viamonte “con un cañón de a cuatro”, pagando muy cara su osadía, ya que según cita Saavedra en sus memorias la calle quedó “empedrada de cadáveres ingleses”, quedando en poder de los patricios el cañón y 150 prisioneros.
El propio Pack resultó herido en la acción y se replegó al convento de Santo Domingo que había sido ocupado por el general Craufurd.
A las once de la mañana Viamonte rendía a la fuerza inglesa que comandada por el Tte. Coronel Cadogan se había apoderado de la casa de la “Virreina” (Viuda de Pino), ubicada en el cruce de las calles Santo Domingo (hoy Belgrano) y del Correo (hoy Perú).
Saavedra se expresa en sus memorias en los siguientes términos: “El 5 de julio emprendió Whitelocke el ataque general de la plaza, por distintos y diversos puntos. En todos ellos fueron rechazados y derrotados por nuestros soldados voluntarios.
Mi cuartel que era el Colegio de San Carlos, estaba guarnecido por cuatrocientos hombres de mi mismo cuerpo. Las acertadas medidas que tomó para su defensa el valiente y experimentado oficial don Juan José Viamonte, que era sargento mayor de él, influyeron indudablemente a su defensa. La columna inglesa al mando del coronel Pack que vino a atacarlo, con un cañón de a 4, fue enteramente destrozada, quedando la calle, que hoy se dice de la Imprenta, empedrada de cadáveres de ingleses. Herido el coronel Pack, con los que pudo reunir, se incorporó al general Craufurd, que había posesionándose del convento de Santo Domingo, desde cuyas alturas hicieron considerable estrago al cuerpo de Montañeses, que guarnecía aquel costado. Otro grupo de la misma se apoderó de la casa que fue del finado don Pedro Medrano, y desde sus azoteas hacía fuego a la guarnición de mi cuartel. Al fin fue también rendida aquella gente con su jefe el coronel Enrique Cadogan; más de 200 hombres rindieron las armas, que fueron transportadas a mi cuartel, quedando muertos en las azoteas de aquella casa, treinta y cinco. Fue horroroso el 5 de julio para Whitelocke.”

Liniers en su nota dirigida al gobierno español con fecha 1º de julio de 1809 afirma que: “fue tan activa su influencia que no dudo en asegurar como otras veces lo he hecho ya a Su Majestad, que a ello se debió en mucha parte el buen éxito de nuestra gloriosa reconquista”. “El Real Colegio que fue de San Carlos, que servía y sirve de cuartel a dicha Legión, fue vivamente atacado en dicho día y por las sabias y acertadas disposiciones de este Sargento Mayor, guarnecido y puesto en estado tal de defensa que aunque el resto de la Plaza se hubiese perdido, aquel punto se hubiere defendido.”